Cuando No Comenzó con Chispas
Lo que aprendí sobre el amor, la rendición y confiar en lo inesperado
Ya he compartido la parte de la historia de Steve, ese momento cuando supo que yo sería su esposa antes de que siquiera nos conociéramos. Y cuando por fin nos conocimos, su convicción solo se fortaleció.
¿Mi experiencia? Muy distinta.
Cuando conocí a Steve, no me atraía en lo absoluto. Me parecía amable, gracioso y definitivamente alguien con quien disfrutaba pasar el tiempo, pero ¿románticamente? Nada. Ni una chispa. Se convirtió rápidamente en un gran amigo, y yo estaba feliz de dejarlo así.
Pero Steve fue intencional. Gentil. Presente. Sabía cómo invertir tiempo conmigo sin presionarme.
Ambos vivíamos en Long Beach y trabajábamos en Costa Mesa, así que me ofreció hacer carpool. (¡Y como amo ahorrar dinero, por supuesto dije que sí!) Antes de darme cuenta, estábamos pasando horas juntos casi a diario, y realmente lo disfrutaba. Me encantaban nuestras conversaciones, nuestra dinámica, nuestro ritmo. Aun así, seguía luchando con la idea de verlo de otra manera.
Hasta que un día, en el silencio de mi corazón, sentí que el Espíritu Santo me preguntó:
“¿Vas a seguir rechazando a las personas que Yo traigo a tu vida?”
Esa pregunta me confrontó profundamente. Sabía que estaba aferrada a una idea de cómo supuestamente debía verse el amor. Y también sabía que si realmente quería lo mejor de Dios, tenía que rendir mis expectativas.
Así que lo hice.
Pero eso no significó que todo fuera color de rosa de ahí en adelante. Al contrario, empecé a hacerle preguntas muy específicas a Steve. Quería saber si podía confiar en él con las finanzas, con mi corazón, con una futura familia. Necesitaba saber si este hombre era alguien que caminaba con sabiduría e integridad más allá de la amistad.
Steve notó ese cambio en mí, y unos meses después, oficialmente comenzamos a salir.
Poco tiempo después, nos casamos.
Mirando hacia atrás, me alegra no haber dejado que mis expectativas me robaran algo que Dios me quería regalar.
Y quizás esto sea para alguien que está leyendo:
Sé sensible a la voz del Espíritu Santo. A veces Dios responde nuestras oraciones de formas que no se ven como las imaginábamos, pero siempre serán buenas.

No comments:
Post a Comment